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Mí Accidente


Y DE UN MOMENTO A OTRO MI VIDA CAMBIÓ...

POR: JAIRO CLOPATOFSKY GHISAYS

En el año de 1982 sufrí un accidente automovilístico en compañía de tres personas más que me acompañaban en uno de esos de tantos paseos que se organizan en la juventud. Me encontraba en un viaje en la carretera que conduce de Pacho a Zipaquirá - Cundinamarca, manejaba mi vehículo Renault 4 que había adquirido con un préstamo hecho por mi padre dos meses atrás. Había sido una tarde soleada en donde todos, es decir, las cuatro parejas, divididos en dos vehículos departiamos el día en un hermoso río cerca al pueblo de Pacho. Había comenzado una relación de noviazgo con una mujer de 20 años (Yo tenía 21 Años) y todo hasta ese accidente era color rosa. Estábamos en una roca justo en la mitad del río muy contentos, conversando de las cosas bellas de la vida y por supuesto con la mirada de dos enamorados que se están conociendo, nuestra juventud nos hacía sentir que teniamos el mundo en nuestras manos y que además no existía algo más en la tierra como nuestro amor. Ya eran las 6 PM, cuando uno de mis compañeros que iban en el otro carro, nos dio la señal de partir, por cuanto era domingo. Las otras dos parejas que iban en el otro vehículo arrancaron y cuando nosotros nos disponíamos hacer lo propio, nos encontramos con que mi vehículo se había atascado en el barro. Mis amigos se bajaron del carro y comenzaron a empujarlo y yo riéndome, por que en medio de cada acelerada, el barro les ensuciaba hasta los oídos. Finalmente logramos nuestro objetivo.

El primer vehículo ya nos había tomado cierta distancia, aproximadamente unos cinco o más minutos. No obstante por la propia topografía de la carretera es de fácil óptica divisarlos en la montaña. Comencé a conducir un poco más rápido para tratar de alcanzarlos pero tomando algunas precauciones por lo difícil de la carretera, la cual cuenta con un camino interminable de curvas cerradas. En una de ellas y cuando eran las 6:15 PM, un bus apareció intempestivamente tratando de sobrepasar un camión. Aquí quiero hacer un alto en el camino, para poder describir con algo más de detalle la situación: los que han visitado esa hermosa región colombiana saben (eso hace dieciocho años) y entienden que la carretera era un paso vehicular angosto en donde a duras penas dos vehículos de normal tamaño podían transitar. En estos días podemos presenciar una carretera más cómoda y tal vez con demarcaciones técnicas, que en aquel entonces no tenía. Pues bien, salieron abruptamente en una de esas curvas, haciendo que se produjeran unas maniobras de rápidos reflejos en el volante. Es importante recordarles, que era Yo mismo quien iba conduciendo el vehículo y que es de suponerse que quien maneja es el responsable absoluto de lo que sucede, no solo de las vidas que lleva en el interior sino también de la pericia que de ella concluya. Cuando vi esas dos moles de vehículos acercándose amenazantemente a mi pequeño automóvil, comencé a maniobrar tal y como el espacio de la carretera me lo permitía, logré pasar el primer escollo de los dos vehículos, pero inmediatamente seguía otra curva, muy cerrada, que fue esa la que me hizo perder el control absoluto de mi carro originando tres volteretas. En una de ellas le produjo a mi automóvil un hundimiento del techo produciéndome un golpe en la cabeza, lo que condujo a que separara mis manos del volante, Inmediatamente vino una vuelta del carro en donde se abrió la puerta expulsándome por fuera de él y mi cuerpo comenzó a rodar por el pavimento de la carretera construida de piedras diminutas con asfalto. Mi cuerpo rodó sobre mi espalda por un espacio de 7 metros parando mi columna vertebral sobre una roca, permanecí por varios segundos, tal vez minutos inconsciente.

A partir de ese momento las cosas en mi vida comenzaron a cambiar y es lo que Yo denomino mi nueva vida. Cuando me encuentro en el pavimento tendido y parcialmente inconsciente, es cuando el tiempo en mi vida comienza a tener una fase diferente.

Pero volvamos nuevamente a ese momento cuando estaba en el pavimento sin poderme mover y que es lo que estaba sucediendo con las otras personas que me acompañaban en el carro. Ustedes saben muy bien, que todos estos hechos del accidente suceden en cuestión de milésimas de segundo y que hay momentos como instancias que serían humanamente imposibles de recordar. Lo cierto es que todos se preguntaran que habría pasado en el carro que se encontraba volteado y solo tres personas en su interior. Comenzaron a preguntar por mí y fue cuando me vieron a algunos metros del vehículo. Se acercaron hacia mí y fue cuando Claudia según ella y reconstruyendo los hechos me hablaba casi que gritando: "Jairo, Jairo"; fue en ese momento, cuando yo abrí los ojos y comencé a preguntarle que era lo que había pasado. Ella me contestó que habíamos tenido un accidente, pero que todas las cosas estaban bien. Mientras que estaba tendido en el suelo escuchaba ruidos de camiones y de algunas personas que se acercaban curiosas a ver lo sucedido. Fue cuando en ese momento un conductor de un camión se acercó y en medio del pánico de mis otros amigos pidiendo socorro, me recogió levantándome del piso, poniéndome sobre su hombro y llevándome hacia su camión.

Son pocas las cosas que recuerdo de aquel momento. Pero hay facetas muy claras, que las puedo describir; como por ejemplo, cuando me encontraba en el interior del camión y cuando el mismo conductor exclamaba diciendo cuidado que nos estamos quedando sin frenos fue justo en ese momento cuando le pregunté a Claudia que me tocara las piernas y le volví a decir: "Claudia tócame las piernas" y ella me respondió, pero Jairo te las estoy tocando y fue cuando le dije es que no las siento. Fue justo y a partir de ese momento el primer indicio sobre mi lesión medular. Pasaron algunos minutos y desperté en el hospital de Zipaquirá en donde el médico de turno inició la sutura de siete puntos en mi cabeza ocasionada por el golpe contra el techo de mi carro. No recuerdo que sucedió con el conductor ni mucho menos sobre el paradero de mis otros dos amigos. Días después me enteré que ellos se habían quedado en el lugar del accidente cuidando el carro y esperando a la grúa para que trasladara el carro hacia Zipaquirá.

Como les conté, son poco claros los momentos de lucidez que pude tener desde el instante de mi accidente. Lo cierto es que cuando me encontraba en el hospital y desde la camilla vi que Claudia hablaba con el médico y ella llamaba por teléfono. Minutos después mi padre se encontraba conmigo, preguntando que era lo que había pasado, allí en ese momento es cuando él me solicitó que moviera las piernas a lo que respondí que ya lo estoy haciendo. La expresión fue de sorpresa, tal vez temor o quizás miedo. La verdad es que yo pensaba que estaba moviendo las piernas, la realidad fue otra. Minutos después me encontraba en una ambulancia, Escuchaba el ruido de la sirena como si fuera algo muy lejano, quería dormir, descansar, no quería que nadie me hablara, simplemente quería dormir. Sentía una paz interior impresionante, no sentía ningún dolor a pesar de que mi espalda estaba completamente despellejada y sangrando, con dos fracturas de vértebras a la altura de la T10 y T11, mas puntualmente a la altura del ombligo; tenía además algunos puntos en la cabeza. Sin embargo, quería descansar, dormir o quizás hasta morir.

Ya al despertar nuevamente, me encuentro en el Hospital Militar Central y cuando me bajan de la camilla veo caras conocidas como la de mi madre y otros médicos amigos de mi familia. Mi expresión fue la de sonreír y decirle a mi madre que por que tanto escándalo. Me llevaron a un salón en donde algunos médicos me chuzaban la pierna con una aguja para que yo les dijera desde y hasta que punto tenía sensibilidad. Finalmente se estableció mi pérdida no solo de movilidad de la cintura hacia abajo sino también de la sensibilidad. Momentos después me llevaron al salón de radiografías. Fue en ese momento cuando comenzó a despertar un intenso dolor en la espalda producto de las movilizaciones. Las radiografías arrojaron que evidentemente tenía un hematoma en la columna vertebral pero que era muy difícil predecir hasta ese momento la gravedad de mi lesión por cuanto el hematoma era tan grande que no dejaba ver con claridad lo que pasaba. Los médicos bajo esta circunstancia dejaron que pasaran unos días para que el hematoma dejara observar con mas claridad.

Nunca me operaron ni nunca tuve las barras Harrinton en mi columna. Con el paso del tiempo mi columna se fue soldando naturalmente, quedando en perfecto estado pero por supuesto con la lesión medular irreversible y por el resto de la vida.

En el momento que me encuentro en el hospital y sin saber que era lo que me había sucedido a ciencia cierta, fue cuando comencé a reflexionar de lo que me había pasado. Todos los días veía mis piernas y trataba por todos los medios de mover tan solo un dedo de mi pie pero todos los intentos fueron fallidos. Pensaba que se trataba de un sueño, solo un sueño, me pellizcaba para entender tal vez que no era Yo, que era tan solo un sueño, una pesadilla de la que quería despertar y salir corriendo nuevamente. No se trataba de un sueño; era una realidad. Había quedado paralizado para toda mi vida.

En las noches cuando me encontraba solo, lloraba y le decía a Dios del por qué me había sucedido esto a mí. No encontré respuesta alguna sino años después, cuando abrí mi corazón. La verdad que mi llanto se producía a estas horas por que tal vez era la única hora de desahogo en medio de mi soledad. Durante el día, y cuando recibía innumerables visitas, mi apariencia era de una persona fuerte que no se había afectado por esta contingencia en la vida. Un día un amigo, estudiante de medicina se enteró que yo me encontraba interno en el hospital, me visitó. Coincidencialmente las radiografías se encontraban en mi mesa de noche. Además de su sorpresa de verme interno, me preguntó que era lo que me había sucedido, y yo le respondí, que había tenido un accidente automovilístico y después le dije que por qué no miraba las radiografías y fue por primera vez cuando me enteré de la realidad. Quiero decirles a los que están leyendo, que Yo no tenía la más remota idea de lo que me sucedía; aún más, no se me pasaba por la cabeza el hecho de que por un golpe en la espalda me hubiese llevado a no volver a caminar nuevamente. Mi amigo médico vio las radiografías y me dijo con toda sinceridad lo que me había sucedido. Fue un momento difícil pero le agradecí su honestidad. A partir de ese momento es lo que denomino mi nueva vida. Mis padres siempre me ocultaron la realidad de lo que me había sucedido, todas las conversaciones con los médicos transcurrían detrás de la puerta de mi habitación. Para ellos les era muy difícil el tener que decirme la realidad del pronóstico médico. Mi amigo médico nos facilitó las cosas y yo traté de facilitárselas a ellos.

Siempre fui un deportista consagrado. Campeón Nacional de veleros, en la marina fui campeón en cien metros, campeón ínter escuelas militares de salto alto, jugaba tenis y por supuesto bailarín. Se podrán imaginar el cambio de vida y no era para menos. No obstante, siempre fui una persona que no me dejé apabullar por los avatares de la vida. Siempre fui y siempre he sido muy positivo. La cuestión fue muy sencilla. Tenía en mi vida dos posiciones que tomar, la primera, quedarme en la cama, llorando por el resto de mi vida, o levantarme y volver a tomar mi vida y mi lesión como algo natural para volver a las cosas normales. Pues bien, opté por la segunda. Luchar por la vida, seguir adelante con Perseverancia, Templanza y por supuesto mucha Fe.

Así pues comencé el proceso de rehabilitación en el hospital. Tuve la oportunidad de conocer personas maravillosas como Carmen Lucía Rodríguez, mi terapista, persona que siempre me motivó para que trabajara duro y de esta manera comenzar una rehabilitación que me condujera a ser autosuficiente e independiente. Mi terapia comenzó por hacer pequeñas cosas. Levantar una pequeña pesa de 5 libras y acostarme en una cama striker en donde todos los días me inclinaban cinco grados. Ustedes saben que por mi permanencia en la cama por espacio de dos meses el nervio que mide la estabilidad se acostumbró a estar acostado y por ese motivo cuando me senté en una silla de ruedas por vez primera los mareos eran impresionantes. Esa era la razón de esta cama, en donde todos los días me la inclinaban hasta llegar al final a un máximo de 90 grados es decir la posición de como si estuviera de pie. Los primeros días fueron difíciles pero siempre con mucho optimismo y guardando la esperanza de volver a caminar que aún 18 años después no pierdo. Mi vida se derrumbó por un lado. Mi novia Claudia dos meses después de mi accidente me dejó. La verdad tenía toda la razón. La realidad era que yo había cambiado para ella y para mí mismo. No era el mismo Jairo que había conocido meses antes. Me había afianzado tanto a ella y más con mi problema que la veía como mi tabla de salvación. La realidad fue que un día me dijo que ya no más y que había tomado la decisión de dejarme y que por supuesto siguiéramos de amigos. Que duro fue para mí ese momento, me acuerdo que eso me lo dijo estando en el carro cuando era conducido por un chofer, por que en ese momento no podía manejar. Se bajó del carro intempestivamente y yo sin poder hacer nada mas, no me quedó otra opción que decirle al conductor que la trajera. Él accedió a esa orden y trató de hacerla reflexionar a que volviera y conversara conmigo, pero finalmente todos los esfuerzos fueron infructuosos. A partir de ese momento, yo no volví a verla, ni ella me volvió a llamar. Hasta después de muchos días o tal vez meses después. No obstante la vida sigue y camarón que se duerme...

Los cambios que tuve no solo fueron desde el punto de vista afectivo. Jamás lo habría pensado; pero desde el primer momento que estaba en una silla de ruedas todas las barreras arquitectónicas las tuve frente a mí. Por ejemplo, la universidad de América no solo no tenía rampas para el desplazamiento libre por todas las aulas y todos los lugares sino que una vez me retiré de la Universidad por esta circunstancia, me di cuenta que todas las Universidades tenían ese mismo problema. Si las universidades son los centros que imparten educación y cultura dentro del proceso de formación de personas con una visión hacia el futuro, ¿Qué sucede si éstas no tienen la accesibilidad en donde quepa toda una sociedad y en donde ella se pueda desenvolver libremente, se pueden imaginar ustedes si esto lo llevamos a nivel macro, es decir nuestro país?

Pero volvamos, cuando me encontraba en el hospital sin poderme mover y recibiendo visitas diarias de un sinnúmero de amigos, parientes y hasta de curiosos. Y digo curiosos por que en esos momentos difíciles para mi y toda mi familia, llegaban personas que aprovechan estos momentos para hacerse pasar por personas que tenían energías especiales para transmitírmelas y de esa manera hacer que volviera a caminar. También llegaron personas de algunas sectas religiosas para decirme que en nombre de Dios y con fe me harían volver a levantarme y por otro lado curas que me impusieron los santos óleos como si pensaran que eran pocos los días que me quedaban en la tierra. Toda esta sumatoria de locuras, lo que hicieron en mí, fue el encontrar un total rechazo a todo este tipo de ideologías que no hacían nada mas que hacerle daño a mi familia que buscaban en medio del desespero soluciones falsas y que en lo personal lo que me hacían no era más que alejarme de las creencias de todo tipo de religiones, obviamente no de Dios.

Pero la vida continúa y continúe realizando mis terapias y todo tipo de ejercicio que se me exigían para mi recuperación y mucho más. Después de la terapia de la mañana en el hospital, en mi casa la continuaba con toda la perseverancia. Con el pasar de los días quise con la ayuda de mi padre, fiel patrocinador de todo cuanto le pedía, de montar un gimnasio en la casa por cuanto yo consideraba que el tiempo que se me dedicaba en el hospital no era el suficiente del que yo requería. Así fue como en cuestión de días, ya teníamos todo un gimnasio equipado con lo indispensable que necesitaba para mis ejercicios.

Un paréntesis que me gustaría compartir con ustedes, es el hecho de que los padres hacen cualquier cosa por el bienestar de sus hijos. En ciertos momentos exageran, mas aún cuando uno de ellos sufre un accidente de la magnitud que yo tuve. Los padres votan la casa por la ventana y lo que no tienen lo consiguen, yo vengo de una familia en donde todo lo hemos tenido con mucho esfuerzo, no las comodidades económicas holgadas, pero si de tener lo indispensable y además la de saber valorar lo que uno con base al trabajo ha conseguido en la vida. Lo cierto fue que mis padres se gastaron lo que no tenían para enviarme a los EEUU, para que me hicieran chequeos médicos y hasta terapia. Creo yo que todo el dinero que gastaron en ese país, fue mal invertido, no por que la terapia o las radiografías que me practicaron no hallan sido lo suficientemente buenas, sino por que mi lesión es un problema sin descubrir todavía, no se ha podido conocer cómo unir los millones de células que se me desconectaron de la médula espinal, esta es la razón por la cual manifiesto que todo el dinero que se invierta en viajes y otros, es dinero mal invertido, siendo que estos se podrían utilizar en otras cosas como en el eventual acondicionamiento de un vehículo o los futuros gastos que de un accidente de estos se puedan derivar.

De todas maneras, la bendición recibida de Dios, el apoyo de mi familia, de mis amigos y el respaldo que miles de colombianos a lo largo de mi carrera o de mi vida me han brindado para lograr las metas y objetivos trazados, hacen que me sienta el hombre mas rico del mundo y lo que me alimento la voluntad y el firme convencimiento de incluir dentro de mis luchas, el trabajar en generar marcos legales y prácticos no solo en beneficio de todas las personas discapacitadas de Colombia si no en beneficio de toda la comunidad nacional.

  • Seguridad
    Construcción de la Política de Seguridad Ciudadana.
    Implementar Redes de Vigilancia Virtual.
    Apoyo a los cerramientos comunitarios.
  • Empleo
    Apoyo a la generación de microempresas mediante estímulos tributarios, y prestamos a muy bajo interés .
    Creación de Centros de Emprendimiento y asignación de recursos para su sostenimiento .
    Reducción de impuestos parafiscales para generación de nuevos empleos.
  • Vivienda
    Impulso a la creación de vivienda de interés social y de bajo costo
    Reforma a la Ley 675 de Propiedad Horizontal
    Exclusión del Impuesto sobre las Ventas a aquellos, edificios o conjuntos de uso exclusivamente residencial.
  • Discapacidad
    Creación del Instituto Nacional de Discapacidad, como organo rector de la política pública de discapacidad
    Rehabilitación integral para los miembros de la Fuerza Pública con algún tipo de discapacidad.
  • Politica Exterior
    Apoyo a la promoción del país como un destino turístico de clase mundial para la generación de empleo en restaurantes, bares y hoteles del país.
    Fortalecimiento de la política de uso eficiente del Gas Natural Vehicular y otras tecnologías limpias
    Estatuto de Protección Animal y construcción de la cultura ambientalista

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